Por Pablo Bello
Grand Rapids, MI (tiempolatin.com).- Las manos expertas de Carlos Valencia, panadero de profesión, se mueven con rapidez para hacer las empanadas de piña, con sus manos parte la masa con una precisión asombrosa para cortarlas casi idénticas.
“Ya las tengo medidas,” dijo Valencia, mientras quita y sigue amasando las bolas de masa. Una, dos, tres, cuatro en unos cuantos segundos, y mientras habla sigue trabajando. Valencia trabaja en la panadería de la tienda La Mexicana.
“Ya llevo 10 años como panadero en Grand Rapids, los dueños me enseñaron y desde entonces trabajo aquí,” dijo Valencia.
En otros lugares, los panaderos no pueden escuchar música o ver la televisión y aquí sí nos dejan, dijo, pero asegura que no revelará las medidas y los ingredientes del pan que hace.
“Hacemos de todo, conchas, puerquitos, mantecadas, bizcochos, besos, cuernos, corbatas, bolillos, pasteles y ojos de buey,” dijo Valencia, agrega que estos últimos son los más difíciles de hacer porque hay que estirar la masa.
Valencia dijo que es oriundo de Iztapala en el Distrito Federal, México, y todos sus familiares son panaderos, pero él aprendió a hacer pan aquí en Grand Rapids, mientras la alarma de los hornos suena fuerte.
Sus ayudantes se mueven también rápido en la panadería, sacando el pan de los hornos y poniéndolo en charolas. Mientras la gente espera paciente en los pasillos de la tienda a que salgan los bolillos y el pan de dulce caliente del horno.