Por Pablo Bello
Grand Rapids, MI (tiempolatin.com).- Sucedió una tarde mientras entrevistaba a una pareja sobre un reportaje sobre la comunidad latina en Springdale, Arkansas, les pregunté sobre lo que pensaban sobre la comunidad latina en Arkansas.
El hombre fue muy amable, me dio una explicación sobre lo que pensaba sobre la comunidad latina, pero su esposa quería lanzarse sobre mí con palabras, quería decir algo así como que los pinches mexicanos, hijos de la chingada, pero su esposo la contuvo con una mirada y unas palabras, que le prohibieron insultarme a mí y a la comunidad latina de Arkansas.
Que bien se lo guardó la señora, algo que yo agradecí porque estaba trabajando para The Morning News en Springdale. Arkansas, pero ahora reflexionando sobre el asunto, me estremezco, las cosas que tiene uno que aguantr com reportero, porque ahora que soy más radical le hubiera mentado la madre.
Bueno y ahora recordando los incidentes racistas de Arkansas, recuerdo que una vez fui a cubrir un partido de fútbol americano de Los Arkansas Racers, estaba yo muy emocionado por el ambiente que se vivía pero de pronto un half bread, un tipo realmente feo que parecía sacado de una película de terror empezó a decirle a a otras personas que yo tenía una bomba en el estuche de mi cámara, creo que me querían atacar pero rápido abrí el estuche de la cámara y les mostré la cámara, otra pequeña dosis de racismo.
Seguí caminando por la calle aledaña de del estadio y los aviones de guerra F-15 volaban raudos por el cielo, un policía parado frente a mí flexionaba sus bíceps para demostrarme que ellos tenían el poder, y bueno pues ya me cansé, pero le sigo.
Unos reporteros, Jeff y Don me llevaron a comer un restaurante en donde había cuadros de afroamericanos que estaban comiendo sandías o que cargaban sandías, las pinturas eran muy buenas, puedo asegurar que valían buen dinero…