El tercer mundo

Por Pablo Bello

Grand Rapids, Mich. (tiempolatin.com).- Yalitza Aparicio Martínez es una mujer oaxaqueña que protagonizó el papel de una empleada doméstica en “Roma” una película de Alfonso Cuarón, y por su participación en la cinta cinematográfica fue nominada a uno de los Oscares.
El Oscar es un premio prestigioso de la Academia de Las Artes en los Estados Unidos y Cuarón es un popular director de cine mexicano, conocido a nivel internacional.
En cuanto se supo la noticia de la nominación de Aparicio Martínez al Oscar, le llovieron las críticas, surgieron comentarios racistas de mexicanos que se creen superiores, y lo peor, críticas de actores de segunda, que jamás en su vida serán nominados a un Oscar.
Qué clase de mentalidad tienen estas personas que critican el éxito de una mujer oaxaqueña, mientras que por todo el mundo celebran la nominación de una mujer mexicana, en México le siguen lloviendo las críticas.
Será que el despectivo adjetivo de tercer mundo que le endilgan a México le queda chico a la sociedad mexicana.

Será que los feroces comentarios racistas y clasistas en contra de Aparicio revela el profundo odio que los mexicanos sienten en contra de sí mismos.

Un “aroma” fuerte de la vida de la Ciudad de México de principios de la década de los setentas tiene “Roma” la nueva cinta de Alfonso Cuarón.

La película retrata detalles de la matanza de estudiantes el 10 de junio de 1971, o “Jueves de Corpus” cuando un grupo paramilitar “Los Halcones”, conformado por delincuentes comunes entrenados por el gobierno mexicano masacraron a decenas de estudiantes durante una manifestación en la Ciudad de México.

No sólo es una película con tintes políticos sino también retrata los famosos pisos de mosaico de las casas en la Ciudad de México, las casas amplias de la colonia Roma, y la vida de las empleadas del hogar.

Cleo (Yalitza Aparicio Martínez) puede ser una de las miles de empleadas del hogar que viven y trabajan en la Ciudad de México, campesinas que emigran a la capital a trabajar en las casas de las personas de la clase media.

Cuando la ciudad no era tan peligrosa y se podía salir a pasear al “mar”, un filme que evoca tantos recuerdos para los capitalinos y también la esencia de la capital y que nos deja un dulce sabor de boca.

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